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domingo, 27 de septiembre de 2009

Todos somos hermenautas

ACTA DIURNA

La hermenéutica es el arte de la interpretación de las cosas: su exégesis es infinita, un conocimiento que no tiene límites, es sabiduría pura. Su aplicación depende del objeto de estudio, es decir, de la obra de arte, texto o símbolo que se analice en un tiempo y espacio determinado.

La hermenéutica la utilizamos desde el primer instante en que respiramos fuera del vientre de nuestra madre, desde que nuestros sentidos perciben la realidad del exterior. Como ser humano interpretamos lo desconocido, en ocasiones desciframos los misterios e interrogantes, pero la mayor parte de las veces nos quedamos en la ignorancia, es por eso que la hermeneusis se estudia.

La hermenéutica nos la enseñan, generalmente y al menos en México, en la vida universitaria, sin embargo, es necesario conocer este arte desde temprana edad, pues de esa forma habría menos mentes robotizadas y estupidizadas con juegos electrónicos que sólo engordan a nuestra infancia al mantenerlos aplastados frente al televisor y las consolas de videojuegos.

Existen tres tipos de análisis hermenéuticos: los filológicos, los bíblicos y los filosóficos. La hermenéutica filológica, surge históricamente en Alejandría por la tarea de establecer el sentido auténtico de los textos antiguos, y particularmente los grandes poemas de Homero.

La hermenéutica bíblica se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta, objetiva y comprensible de la Biblia.

Y la hermenéutica filosófica, es independiente de la lingüística -el estudio científico tanto de la estructura de las lenguas naturales- y busca determinar las condiciones trascendentales de toda interpretación. Es decir, interpreta las actividades del hombre.

Se considera que la hermenéutica se deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y al que consideraban patrono de la comunicación y el entendimiento humano.

Friedrich Schleiermacher (1768-1834), ve en la tarea hermenéutica un proceso de reconstrucción del espíritu de nuestros antepasados. El filosofo alemán plantea un círculo hermenéutico para poder interpretar los textos, postula que la correcta interpretación debe tener una dimensión objetiva, relacionada con la construcción del contexto del autor, y otra subjetiva y adivinatoria, que consiste en trasladarse al lugar del autor.

El filósofo y antropólogo francés Paul Ricoeur (1913-2005) propone una "hermenéutica de la distancia", lo que hace que surja una interpretación es el hecho de que haya un distancia entre el emisor y el receptor. Propone estudiar el problema de la "apropiación del texto", es decir, de la aplicación del significado del texto a la vida del lector. La reelaboración del texto por parte del lector es uno de los ejes de la teoría de Paul Ricoeur.

Otro filósofo alemán, Martin Heidegger (1889-1976), considera que existir es comprender. Para él, la hermenéutica es considerada la escuela de pensamiento opuesta al positivismo.

Ahora bien, para comprender la historia no es muy recomendable utilizar la hermenéutica, pues terminaríamos odiando a muchos de nuestros héroes, aunque si bien es cierto, también amaríamos a otros, especialmente los del ámbito cultural.

Uno de ellos es Juan Rulfo (1917-1986), quien es considerado uno de los grandes de la literatura universal –y eso que sólo escribió un libro: Pedro Páramo-. Rulfo atesoró en su biblioteca personal cerca de 15 mil libros, de los cuales 50 por ciento son de literatura, teoría y análisis literarios.

En el marco del 92 aniversario del natalicio del escritor mexicano, que se festejará en el "XII Festival Cultural San Gabriel", que se llevará a cabo del 30 de julio al 2 de agosto en el municipio de San Gabriel, Guadalajara, habrá que estar atentos al legado de su obra que también destacó por sus cuentos de El Llano en Llamas.

La incógnita es ¿Rulfo utilizo todos esos libros suyos para interpretar su tan gustada historia?, ¿si utilizó la hemeneusis, qué tipo de hermenéutica usó? O mejor aún: ¿un legado como el de Rulfo se consigue con una buena interpretación de los textos?

Lo que es cierto es que el conocimiento se logra leyendo, sólo así se puede interpretar, pues si no se lee, no se puede interpretar, porque qué signos utilizará la persona que no se atreve a alimentarse de palabras, de símbolos, de signos, de imágenes, porque es obvio que con escasos referentes se obtienen pésimas interpretaciones.

Y si no, preguntémosles a los políticos y a los críticos de cine cuáles son sus referentes.

periodistahernandez@gmail.com

Jodorowsky al ataque

ACTA DIURNA

* Lista de Terror

“Todas mis películas, incluyendo Santa Sangre, son personales. Los cineastas que no hacen películas personales pertenecen a la industria cinematográfica establecida. Es decir que han ofrendado sus testículos al dólar. Mi meta es alcanzar la conciencia. La meta de ellos es alcanzar Hollywood. Para ellos un filme más no se diferencia de un hot-dog más. No soy un fabricante de salchichas. Conservo íntegra mi dignidad creativa. Cada obra que hago es un parto feliz y doloroso. Todas mis películas son tan personales como mis lanzamientos de semen en la vagina de la mujer que amo”, responde el polifacético Alejandro Jodorowsky, cuando El universal le pregunta si El Topo, La montaña sagrada, y Fando y Lis, son sus cintas más personales.

El cineasta, escritor y artista del performance considera que la facilidad para hacer cine no ha cambiado en nada. Opina que “antes fue difícil, casi imposible hacerlo. Hoy es igual. El cine se dirige a adultos-niños y a niños tontos. Ya no es un arte sanador. La Santa Televisión lo ha ablandado todo. Y el ego monstruoso de las stars lo ha convertido en un pinche terreno exhibicionista. El sistema económico mundial ha convertido al arte, a la cultura, en una manifestación más de Disneylandia. Pronto andaremos todos con un chupete azucarado en el hocico”.

Jodo siempre se lanza con todo en sus entrevistas. Sin perder la cordura, logra despertar las mentes de quienes lo leen o lo ven. Jodo causa impresión. Es un verdadero intelectual. Sin embargo, no está exento de los errores. Y muy a mi pesar, considero que la edad, en ocasiones nos provoca supremacía.

Jodo dice que ya no va al cine porque hay mucho olor a pedos. “Veo DVD en mi televisor gigante. Prefiero el cine oriental, japonés, tailandés y de Corea del Sur, pues no conozco a los actores y entonces creo en sus personajes. ¿Cómo creer en un héroe con la carota archiconocida del chingue a su madre de una estrella egomaníaca? “, dice.

En lo personal no creo que una pantalla en casa sustituya la experiencia cinematográfica de ver una película en una sala de cine. Y lo sostengo por lo siguiente:

El ambiente es diferente: en un cine hay niños, parejas de adolescentes calenturientos, esposos recordando antepasados, familias conviviendo en un tiempo libre, jóvenes que se van de pinta y guardan la mochila en paquetería, ancianos con su bastón apurando a los que atienden la dulcería, el lobby con olor a palomitas…

Pienso que la simple comodidad no sustituirá jamás al ambiente del cine, pues en ese espacio uno se despeja de muchas cosas, especialmente de las tensiones laborales y escolares. Es un lugar de enamoramientos. Además, los pedos se esparcen más rápido que si uno se encierra en la sala del hogar.

Respeto a Jodo (tal vez más que a mi padre), pero tampoco creo que Disneylandia sea del todo mala, pues es una industria con un público especifico, el de los niños. De hecho hay cintas animadas rescatables de Disney, que ya son parte de la historia la cinematografía mundial. Así como los niños se emocionan con Disney, hay quienes tienen un orgasmo con Jodo.

En otro orden de ideas, vagando por la red, me topé con una lista interesante de Las 10 películas de suspenso más terroríficas.

El cine de terror es un género cinematográfico que se caracteriza por la voluntad de provocar en el espectador sensaciones de pavor, miedo, disgusto, repugnancia u horror. Sus argumentos se basan en la participación de alguna fuerza, evento o personaje de naturaleza maligna, a menudo de origen criminal o sobrenatural, indica el sitio cinefantastico.com.

Los sitios de minutouno, aullidos e hispanonoticas armaron una lista con las películas de terror que más miedo causan en la audiencia. La lista está hecha a partir de sondeos que realizaron entre sus usuarios.

La lista la encabeza El exorcista, dirigida por William Friedkin. Basada en una historia real, se enfoca en el exorcismo de una chica de 12 años. En segundo lugar está Psicosis, el clásico dirigido por Alfred Hitchcock.

El bebé de Rosemary y Tiburón, se encuentran en tercer y cuarto lugar. La primera película, dirigida por Roman Polanski, cuenta la historia de una mujer que queda embarazada en una situación extraña y, en consecuencia, comienza a dudar de sus tenebrosos vecinos e, inclusive, de su propio marido.

Por otro lado, Tiburón se convirtió en otro de los clásicos de la industria. Dirigido por Steven Spielberg, la película logra generar una increíble tensión al mostrar el acecho de un enorme tiburón a los habitantes de una pequeña ciudad costera.

En quinto lugar se sitúa Spoorloos (The Vanishing), una producción de George Sluizer, que narra la historia de un hombre que sufre el secuestro de su pareja. Años más tarde, comienza a recibir postales del secuestrador que le propone contarle lo que sucedió con su mujer a cambio de que él sufra lo mismo.

En sexto lugar está Los inocentes, una película dirigida por Jack Clayton y adaptada para el cine por Truman Capote, que narra la historia de dos huérfanos que "conviven" con fantasmas.

Nosferatu, una sinfonía de horror está en séptimo lugar. El filme es considerado una de las mejores adaptaciones libres de Drácula. En la octava posición se encuentra El silencio de los inocentes, cinta dirigida por Jonathan Demme y protagonizada por Anthony Hopkins y Jodie Foster.

En noveno lugar está Alien, dirigida por Ridley Scout. En un ambiente futurista, una tripulación espacial es amenazada, justo cuando retornaba a planeta Tierra, por una criatura que buscará matar a todos los miembros de la tripulación.

Finalmente, está La profecía en su versión original de 1976 dirigida por Richard Donner. La película, que hace poco volvió a los cines con una re edición, cuenta la historia de Demian, un niño que en realidad es el anticristo.

periodistahernandez@gmail.com

El periodismo cultural en peligro de extinción

ACTA DIURNA

Recordaba las clases que mis profesores me dieron durante la carrera de Comunicación y Periodismo. Hubo una materia que se llamaba Literatura y Periodismo, en esta nos explicaron el concepto de periodismo cultural. Cuando salí de la FES Aragón, entonces ENEP, en el 2004, mi emoción era grande: quería escribir chingón en una sección cultural.

Sin embargo, la realidad en el campo laboral es frustrante. Suerte tuvimos los que nos colocamos en un medio escrito o electrónico, pero sin duda les va mejor a los que decidieron poner un changarro.

Un par de meses después de la graduación universitaria logré entrar como practicante a la mesa de la sección Nacional (política) del periódico La Crónica de Hoy, donde comenzó mi verdadera formación periodística. A la redacción de este diario llegué pidiendo Cultura, pero no había lugar mas que en política, la sección más fuerte en todos los periódicos.

Recientemente, el escritor René Avilés Fabila, escribió en dicho diario una columna titulada ¿El periodismo cultural se extingue?

En este texto, comenta lo que un servidor preparaba para la colaboración de hoy: ¿en dónde se encuentra el periodismo cultural en nuestro país?

Avilés Fabila, dice: “los suplementos aparecen y desaparecen en la chistera periodística. El camino del periodismo cultural es incierto, se refleja en revistas marginales, a través de Internet. Salvo los canales estatales, la televisión lo omite. Si algún escritor famoso cumple años, el Estado lo festeja, los medios reaccionan, luego vuelven al silencio”.

El también periodista reflexiona que “pocos diarios tienen suplemento cultural y apenas una página, quizá dos, de información cultural en un país que tiene una oferta artística impresionante”.

Asegura que “padecemos un proceso donde la cultura es menos apreciada por la prensa escrita y desdeñada por la televisión comercial. Hay egresados de universidades que aspiran a convertirse en periodistas culturales, yo mismo dirijo las tesis que de tal periodismo se hacen en la UAM-X; ¿dónde van a encontrar trabajo?”.

Confirmando sus palabras, el ensayista Gabriel Zaid, escribió un artículo titulado “Periodismo Cultural”, en marzo del 2006. En el largo texto que publicó la revista cultural Letras Libres, Zaid anota las razones del lamentable estado del periodismo cultural, del que la universidad es responsable con su legión de graduados de indómita incultura, y propone una primera práctica que cimente la lenta solución del problema: un ejercicio responsable de verificación de datos, práctica común en otras tradiciones.

El artículo comienza con una de las más grandes muestras que ha dado México en ignorancia…

Apunta que “no faltaron burlas cuando el presidente Fox se detuvo al leer Borges y pronunció Borgues. Era evidente que jamás había visto ni oído el nombre del escritor. Pero lo escandaloso no es tener esa ignorancia (que comparten millones de mexicanos), sino tenerla después de haber pasado por la educación pomposamente llamada superior”.

El también crítico político y cultural indica que lo mismo hay que decir del periodismo cultural, pues “lo escandaloso no es que se escriban reportajes, comentarios, titulares o pies de fotos con tropezones parecidos, sino que lleguen hasta el público avalados por sus editores”.

En su segundo párrafo continúa: “O no ven la diferencia o no les importa. Así como los títulos profesionales avalan la supuesta educación de personas que ni siquiera saben que no saben (aunque ejercen y hasta dan clases), los editores avalan la incultura como si fuera cultura, y la difunden, multiplicando el daño. El daño empieza por la orientación del medio (qué cubre y qué no cubre, qué destaca, bajo qué ángulo) y continúa en el descuido de los textos, los errores, falsedades, erratas y faltas de ortografía”.

Ambos me sacaron de la duda: el periodismo cultural se encuentra en peligro de extinción. Los periódicos nacionales a lo mucho dedican una o dos páginas a esta importantísima sección. No se diga los diarios locales porque estos de plano no dedican nada a la cultura y aunque haya excepciones, son nulos.

Las nuevas generaciones de comunicólogos y periodistas podrían encontrar opción al terminar sus estudios si se realizaran, como hace cuatro años se presentó la Primera Feria de Publicaciones de Arte y Cultura Index, donde acudieron las revistas de arte y cultura más representativas del país.

Actualmente son nulas las ediciones culturales, solo me vienen a la cabeza dos: Letras Libres y Algarabía. De ese tamaño es el problema. Milenio, Proceso, Vértigo, Emeequis, no cuentan porque son revistas políticas. Existen las revistas internas de universidades privadas y públicas, pero tampoco cuentan, pues sólo informan a sus estudiantes. Por ahí sería una buena opción de acercamiento al periodismo cultural y el nacimiento de fundar nuevas opciones para que este arte periodístico no muera.

No todo está perdido cuando todos ponemos nuestro granito de arena. ¡Que viva el periodismo cultural!

periodistahernandez@gmail.com